Llega el día
Andrea Chica
Andrea Chica
No llores,
que pasará la tempestad,
tus alas desplegarás,
y tu mirada alzarás.
No llores,
que se irá la oscuridad,
tu llama se encenderá,
y la esperanza verás.
No llores,
que la tristeza culminará,
las lágrimas se secarán,
y pronto sonreirás.
No llores,
que la tormenta acabará,
la luz verás llegar,
y la lluvia cesará.
No llores,
que tus pétalos abrirás,
la flor en ti vivirá,
y volverás a soñar.
No llores,
que el tiempo te traerá,
la calma a ti llegará,
y tú sobrevivirás.
Andrea Chica
Andrea Chica
Ella
Ella no quiere mil rosas,
solo quiere sentirse asombrosa,
ella no quiere una joya.
solo quiere senti que es valiosa.
Ella no quiere promesas,
solo quiere no sentirse presa,
ella no quiere poemas,
solo quiere que pronto te pierdas.
Ella no quiere corona,
solo quiere sentirse hermosa,
ella no quiere ser diosa,
solo quiere no ser una sombra.
Ella no quiere un "te amo",
solo quiere no hacerte reclamos,
ella no quiere un amo,
solo quiere partir de tu lado.
Andrea Chica
Era la noche estrellada,
la enorme luna brillaba,
entre tus brazos danzaba
sobre una estela dorada.
Sentí tu voz arrullada,
en mi oído escuchaba,
mi alma por ti volaba
en esa noche plateada.
Tus manos acariciaban
la boca que te besaba,
y todos nos admiraban
cuando tu rostro tocaba.
Mi corazón palpitaba
cuando tus ojos miraba,
las calles se iluminaban,
pues el amor inspiraba.
Estaba tan entregada
a nuestra bella balada,
que no miré la mañana
llegar a nuestra ventana.
Andrea Chica
Llegará el mañana,
llegará algún día,
juzgará tu vida
y será deprisa.
Sentirás la daga,
de tu piel marchita,
será tu partida,
triste despedida.
En llamas de fuego
arderá tu cuerpo,
y pronto el polvo
llevará el viento.
Se irá tu belleza,
callará tu huella,
escurrirá la tierra
toda tu grandeza.
Vanidad furtiva,
triste y desvalida,
llevará la muerte,
tu alma perdida.
Andrea Chica
Que sea la mar mi calma,
el horizonte me aclama
sin temor a la aventura,
¡librarme de la amargura!
En el velero más bello,
que eleva mi alma al cielo,
cual sirena en su aposento,
navegar es lo que quiero.
Dejar atrás las gaviotas,
que tienen el alma rota,
se ven de lejos curtidas
ya las arenillas bruñidas.
Ahora emprendo mi viaje,
y saco al fin mi equipaje,
y entre azulados parajes,
diviso hermosos paisajes.
Hoy dejo atrás el miedo,
pues en mi alma yo creo,
y si me esquiva el viento,
sin duda vuelvo e intento.
Atrás quedan las penurias,
que se ocultan en la bruma,
los tormentos han partido,
y el temor ahora se ha ido.
Solo queda la esperanza,
del futuro que me aguarda,
en la mar mi voz declama,
sobre el vaivén de mi alma.
Surcar los mares yo quiero,
es todo aquello que anhelo,
que sea el viento el secreto,
que impulse hoy mi velero.
Andrea Chica
Sentir mis cabellos,
ondearse en la brisa,
apreciar la tibieza
del sol que abriga.
Mirar las orquídeas,
tan llenas de vida,
detener el tiempo,
que anda deprisa.
Levantar la mirada
y abrir la ventana,
sentir la fragancia
de la dulce mañana.
Dejar mis sandalias,
correr por la grama,
tomar de aquel árbol
jugosas manzanas.
Que las golondrinas,
su música orquesten,
y yo bien tranquila
dormir en el césped.
Escuchar del viento,
todos sus secretos,
sentir en mi rostro
su cálido aliento.
Correr presuntosa,
por campos silvestres,
dejar que revuelen
todos mis ayeres.
Andrea Chica
Creyó